Informática Empresarial 04.

Historia de la informática electromecánica.

Introducción.
La historia de lo que hoy en día se conoce como informática (el término fue acuñado en 1962 por el ingeniero francés Philippe Dreyfus) ha sido soslayada muchas veces en las historias de la computación o, alternativamente, mezclada con ella. La primera postura peca por defecto al no considerar el aporte de esta tecnología al desarrollo de los computadores. Tampoco permite apreciar las restricciones que impone al diseño o a la utilización de éstos. La segunda, no resalta suficientemente los aspectos peculiares de la informática.

La historia de la informática electromecánica, tiene que ser, necesariamente, también la historia de las grandes corporaciones que desempeñaron un papel relevante en la emergencia y desarrollo de la computación, ya sea por sus aportes tecnológicos y financieros, como por su capacidad de manufactura y mercadeo. También es parte, parte importante, de la historia del ingenio humano, paarticularmente en una época rica en talento y en pujanza industrial. En los primeros 30 años del siglo XX se registraron 1,3 millones de patentes sólo en los Estados Unidos. La era industrial entraba en su fase de apogeo, reformando al mundo y reformándose, ya con rumbo a la segunda revolución industrial, asociada a la computación. Es una época donde la razón imperante en la modernidad, comenzada a finales del siglo XV o principios del XVI, alcanza, posiblemente su zenit, al tiempo que decreta tal vez su decadencia. En efecto, parejamente a una ciencia que consolida la posibilidad de un bienestar que jamás había visto la humanidad, se producen dos espantosas guerras y recesiones y revoluciones de proporciones también inigualadas. La informática clásica es la aplicación del taylorismo y la línea de montaje al trabajo burocrático. Es también una respuesta a problemas que el hombre mismo ha conformado, cuando multiplica el incremento poblacional por factores relacionados a sus propias metas y a los tiempos impuestos para alcanzarlas.
La informática tradicional creía, implícitamente, en un mundo jerárquico. Los totales de una tabuladora, por ejemplo, eran menor, intermedio, mayor y general, correspondiendo a los llamados cortes de control, es decir, cambios en la secuencia de campos denominados clave (como número de cuenta, número de artículo, etc.) que identificaban los items individuales en un universo ordenado. La visión de este mundo se prolongó hasta bien entrada la era de la computación: Baste decir que la organización de los primeros manejadores de bases de datos era jerárquica (luego aparecieron los modelos plexo o red y relacional). Los historiadores y sociopolíticos no se extrañarían demasiado de la coincidencia del modelo jerárquico en informática con mecanismos de control o gobierno (del estado, pero también corporativo o de instituciones educativas) basados en estructuras verticales de poder respondiendo a un paradigma semejante.
En 1966, Paul Namian pensaba que la eficacia de una estructura, sobre todo en los conjuntos grandes, es de más en más función de una organización estricta de los elementos. La evolución actual, continúa, tiende a reintegrar, sea por reglamentación, sea por influencia, la mayor parte de los elementos autónomos.

La intención de este texto es poner en una perspectiva más clara la informática electromecánica que se desarrolla desde finales del siglo XIX hasta por lo menos la década de 1960. Esta aclaración no se aborda solamente con fines académicos sino que pretende poner de manifiesto rasgos o aspectos de esta informática que prolongan su existencia en la nueva tecnología electrónica , así como los desarrollos que fueron su superación en las nuevas máquinas.
Por otra parte, hay un deseo manifiesto de deslindar el cómputo, existente, no cabe duda, pero sólo una de las características de la informática, de las demás funciones que le son propias a ésta. Una corroboración de esto se encuentra en la división que se hizo entre computadores científicos (IBM 1620, por ejemplo), con poderosa unidad de cálculo y memoria central grande (para albergar matrices), y computadores comerciales, parcos en memoria y cálculo, pero con dispositivos de entrada/salida (periféricos) de gran capacidad (IBM 1401, NCR 315, por ejemplo). Esta situación duró hasta la década de 1960, cuando se comenzó a hablar de computadores de propósito general (IBM/360, por ejemplo). Concretamente, creo que el evento definitivo fue el anuncio de IBM de no liberar el ampliamente publicitado y esperado sistema IBM 3000. Jamás se dieron explicaciones para un acto así que defraudó a sus clientes. Más allá de imposibilidades técnicas, difícilmente entendibles en una empresa de tal envergadura, es posible que se entendiese en los headquarters de la corporación que más allá de los éxitos puntuales que seguramente conseguirían, la informática clásica debía ceder lugar a la tecnología del computador. De hecho, su respuesta, fue liberar, al poco tiempo, el IBM/360. El IBM 3000 hubiera contado con una perforadora verificadora IBM 3020, de tarjetas de 80 columnas pero de formato más pequeño (25/8 por 41/8 pulgadas, o sea, 6,67 por 10,48 cm.), una clasificadora transistorizada IBM 3080 con una velocidad de 460 tarjetas por minuto, y una máquina de contabilidad IBM 3000 que podía imprimir, calcular, multiperforar, reproducir y perforar sumarias. Tenía 9 contadores de 4 posiciones y 3 de 7; se controlaba por tablero y disponía de 70 posiciones de impresión, siendo numéricas, las 5 primeras y las 40 últimas. Finalmente, este recuento tiene por fin identificar funciones básicas, primordiales, que una vez aparecidas en un dispositivo o una metodología deben ser mantenidas o respetadas en las nuevas tecnologías, aunque sea por otros medios. Muchas de esas funciones informáticas son tan comunes hoy en día que su importancia a veces pasa desapercibida. Una porción considerable de ellas se encuentra disponible, por ejemplo, en piezas de software muy populares como las hojas de cálculo.

Los comienzos.
Burroughs.
La primera sumadora comercialmente exitosa data de 1892, y fue la obra, luego de diez años de desarrollo, de un ex-empleado bancario, William Seward Burroughs. Burroughs nació en el Nueva York rural pero resulta difícil establecer su fecha de nacimiento, la cual aconteció entre 1855 y 1858. En la década de 1870, comenzó como empleado en el Cayuga County National Bank en Auburn, New York, pero posteriormente se mudó a St. Louis por las razones de salud. En el comienzo de la siguiente década comenzó a trabajar su proyecto de sumadora. Luego de varios años, solicitó una patente que le fue concedida en 1888. Los primeros modelos tenían fuertes limitaciones o fallas, pero Burroughs las fue corrigiendo. Su próximo desafío fue convencer a bancos y negocios de que ellos necesitaban esta nueva máquina. Pero William Seward Burroughs sólo vislumbró el principio del fenómeno de automatización de la oficina, porque falleció en Citronelle, Alabama, en 1898.

Su máquina, la Adding and Listing Machine, disponía de un teclado completo (9 filas correspondientes a los números de 1 a 9 por las columnas correspondientes a su capacidad de operación). Los números permanecían oprimidos en el teclado para permitir la verificación del operador. La sumadora poseía un dispositivo de impresión para registrar los números ingresados y los totales. La máquina imprimía los totales en lugar de exhibirlos.

La Burroughs Corporation comenzó en 1886 como la American Arithmometer Company. Se formó con la intención de comercializar la máquina de sumar inventada por Burroughs. La compañía se inició en St. Louis, Missouri, pero se mudó completamente a Detroit, Michigan, en 1904. Una vez allí, cambió el nombre, en 1905, al de Burroughs Adding Machine Company, en honor de William S. Burroughs ya fallecido para ese entonces. Por aproximadamente los próximos cincuenta años, Burroughs creció como la compañía de sumadoras más grande de los Estados Unidos. La empresa introdujo muchos productos diferentes, incluyendo variaciones a la sumadora básica, máquinas de escribir, protectoras del cheque, etiquetadoras, y finalmente, computadores.
En 1953 lal Burroughs Adding Machine Company fue renombrada Burroughs Corporation, un nombre más representativo de su amplia gama de productos y en 1986 unió con la Sperry Corporation para formar la Unisys Corporation (realmente la adquisición de Sperry por Burroughs por 4,8 millardos de dólares.

NCR
La primera caja registradora fue inventada por los hermanos James (Dayton, Ohio, 1837 1918) y John Ritty, en 1879. En 1878, James viajó a Europa en un vapor. En el barco se interesó por el mecanismo de conteo de revoluciones de la hélice propulsora. Ello le hizo pensar en un mecanismo que registrara las ventas en un salón que poseía en Dayton llamado “the Pony House”. El primer intento fue un total fracaso. Se parecía a un reloj con teclado. Las manecillas indicaban dólares y céntimos en lugar de horas y minutos. El segundo no era mucho mejor. Pero el tercero se comercializó. John lo había mejorado agregándole un rollo de papel de modo que pudiera registra la venta de los empleados. La registradora tenía un perforador que abría huecos en columnas separadas invisibles correspondientes a dólares o céntimos. Por ejemplo, si el papel tenía tres perforaciones en la columna de dólares y siente en la de céntimos, la venta había sido $3,07. A la registradora la llamaban el Incorruptible Cajero de Ritty y se vendía por $50. La máquina carecía en aquel tiempo de campana y gaveta, ni tampoco daba recibo. La empresa de los Ritty se llamaba originalmente National Cash Register, pero en 1882, luego de una restructuración su nombre cambió a National Manufacturing Company. En 1884, John Henry Patterson (1844 1922), un graduado del Darmouth College, propietario de un negocio de carbón y una tienda al detalle, compró la compañía de los Ritty cuando ésta estaba en franca decadencia (de hecho, la decisión de Patterson fue considerada inicialmente una broma) por $6.500. Patterson le devolvió el antiguo nombre de National Cash Register. Aparte de modificaciones fundamentales a la caja registradora (gaveta, recibo, exhibición, campana, totales por departamento, etc.), Patterson introdujo en su empresa novedosos métodos de gerencia y tuvo especial cuidado en el entrenamiento de su fuerza de ventas. El éxito de su gestión, que duró hasta su muerte, se verifica en el hecho de haber llegado a ser su empresa, primero la National Cash Register Company, luego la NCR Corporation, una de las empresas líderes en informática. Ello muestra que en relación a informática no sólo cuentan los desarrollos tecnológicos sino las relaciones comerciales. De los manuales de Patterson extraigo un ejemplo que puede servir aún en nuestros días. El manual mostraba los cinco dedos de una mano para ilustrar los cinco puntos siguientes:

Creo que las transacciones ordinarias de un día con sus clientes pueden ser agrupadas en cinco clases, de este modo:
1. Vende mercancías en efectivo.
2. Vende mercancías a crédito.
3. Recibe dinero a cuenta.
4. Paga en efectivo.
5. Cambia una moneda o un billete.
¿Estoy en lo cierto?

En 1911 la compañía vendió un millón de unidades (359 en 1884); en 1922, dos millones.
En 1921 salió al mercado la Clase 2000, llamada la Madre de la Máquinas. Proporcionaba 30 totales.
Luego de la compra de la Ellis Adding and Typewriter Company en 1929, NCR produjo la Clase 3000, la cual agregaba una descripción de la entrada al registro numérico. A la máquina original de la Ellis se le había agregado motor eléctrico en 1911. Me consta que hasta alrededor de 1980 había máquinas Clase 3000 funcionando; pocas, eso sí.


Figura 1.


Figura 2.

IBM
En la década de 1880, el gobierno norteamericano enfrentó un serio problema: Había tomado a un personal de casi 1500 personas en Washington siete años para procesar el censo de 1880 métodos manuales usando, y había gran preocupación que el censo de 1890 no se terminaría antes de que fuera tiempo para hacer otro en 1900. Francis Walker, superintendente de los censos de 1870 y 1880, y uno de sus ayudantes, John Billings, animó los esfuerzos del inventor Herman Hollerith (1860 1929) para encontrar una manera más rápida de manejar el censo de 1890. A sugerencia de Billings, Hollerith inventó un sistema donde la información para cada persona se representaba mediante perforaciones en una tarjeta. Este concepto fue sugerido por una técnica usada por guardas del ferrocarril para asegurar que cada pasajero tuviese su propio boleto: Se perforaban agujeros alrededor de los bordes del boleto para indicar el sexo y la apariencia física del pasajero. Hollerith solicitó las patentes a mediados de la década de 1880 y probó su equipo en 1886 haciendo una tabulación de estadísticas de muerte para el departamento de salud de la ciudad de Baltimore. Robert Porter, superintendente del censo de 1890, convocó un comité de tres hombres (uno de los cuales era John Billings) para evaluar el enfoque de Hollerith y los de otras dos personas. Recomendó el sistema de Hollerith para el censo de 1890. Hollerith usó tarjetas que eran aproximadamente 6 5/8 por 3 1/4 pulgadas (16,83 por 8,26 cm.) , con 12 filas y 24 columnas. Las perforaciones redondas indicaban las características de cada persona (sexo, raza, Estado de residencia, etc.), y las clasificadoras y tabuladoras usaban electricidad para detectar la presencia o ausencia de perforaciones. Su caja de clasificación (sorting box) podía procesar a razón de 80 tarjetas por minuto. Usando los métodos de Hollerith, la tabulación del censo de 1890 se completó en un poco más de dos años. El proceso era el siguiente: La tarjeta perforada se colocaba en una prensa que al bajar hacía que varios punzones con resorte penetraran por los orificios haciendo contacto con el mercurio que se encontraba en la base de dicha prensa. Los pulsos eran enviados a 40 diales de conteo. Al final de cada día, los totales se registraban a mano y los diales se ponían a cero. Las tarjetas contenían información sobre los 210 casos necesarios para el censo. Para ello utilizaba símbolos:

m:
masculino
w:
femenino
rk:
católico romano
gk:
católico griego
dt:
alemán
sk:
servio-croata
o:
obrero
An:
iletrado
cr:
cretino
gs:
divorciado


Luego de completar el censo, Hollerith fundó la Tabulating Machine Company en 1896 que manufacturaba máquinas y tarjetas. Posteriormente construyó máquinas de tarjetas perforadas para la contabilidad del ferrocarril. El New York Central Railroad, su primer cliente, procesaba más de cuatro millones de hojas de ruta de carga por año. Las máquinas tabuladoras permitieron al ferrocarril mantenerse al ritmo de volúmenes crecientes y proporcionar informes sumarios más frecuentes.
Para 1900, los productos de la compañía eran la tabuladora, la clasificadora que manejaba 300 tarjetas por minuto, y la perforadora de tarjetas mejorada. Para hacer el censo de 1900, el gobierno usó 311 máquinas tabuladoras, 20 clasificadoras automáticas, y 1021 perforadoras por las que la Tabulating Machine Company recibió $428.239.
En 1901, Hollerith patentó máquina clasificadora vertical. Luego se desarrollaron modelos horizontales.
Hollerith rediseñó sus tarjetas en 1906. Había diez filas (para los valores de cero a nueve) y 37 columnas en una tarjeta que medía 7 3/8 por 3 1/4 pulgadas (18,73 por 8,26 cm. El número de columnas se aumentó después a 45 en el mismo tamaño de tarjeta.


Figura 3.

En 1911 la empresa se fusionó con la International Time Recording Corporation, la Dayton Scale Corporation y la Bundy Manufacturing Corporation para formar la Computing-Tabulating-Recording Corporation (CTR). Hollerith tomó una posición de ingeniero consultor en la nueva empresa, dejando la dirección del negocio a otros.


Figura 4.

No cabe duda que fue importante para el desarrollo de lo que sería la IBM, la incorporación cuando aún era CTR, de Thomas J. Watson (1874 1956). Watson había ingresado en 1895 a la NCR y había permanecido allí hasta abril de 1914 cuando, según sus palabras, Patterson le pidió su renuncia. Durante esos 20 años había podido aprender todos los exitosos y novedosos métodos de Patterson. En mayo de 1914 ingresó a CTR como gerente general. En 1915, luego que un juicio antitrust de su época de NCR que pendía sobre su cabeza fue cancelado, fue nombrado presidente de la firma.
En 1924, la compañía fue renombrada como International Bussines Machines Corporation o IBM.
En 1931, IBM presenta la IBM 400, máquina tabuladora alfabética, precursora de la IBM 405.


Figura 5.

También en 1931 se presentó el primer modelo de la serie 600: El IBM 601. Esta máquina leía datos de una tarjeta, efectuaba cómputos y perforaba los resultados en otras columnas de la misma tarjeta.
En 1933, se construyó en Endicott, New York, el primer edificio escolar de la IBM. Hasta 1958 se habían construido 21 de estos centros con afluencia de 150.000 estudiantes por año.
En este año 1933, la IBM incursiona en el mercado de las máquinas eléctricas de escribir con la compra de la Electromatic Typewriters Inc., de Rochester.
En 1934, la compañía lanzó al mercado la Accounting Tabulating Machine IBM 405. En 5 años se vendían 1.500 al año y llegó a ser el producto más povechoso del negocio.
En 1937, apareció la intercaladora IBM 77, que operaba a razón de 480 tarjetas por minuto. La máquina sumaba y restaba por complemento a 9.


Figura 6.

En 1948, IBM liberó la IBM 604, una calculadora electrónica cuatro veces más rápida que su predecesora la IBM 601.
En 1949, IBM lanzó al mercado la IBM 407, que imprimía a 18.000 caracteres por minuto con sus ruedas de tipos, en comparación a los 7.000 caracteres de los modelos anteriores.
En el mismo año 1949, IBM forma una subsidiaria para atender sus negocios fuera de los Estados Unidos: La IBM World Trade Corporation.


Remington.
El congreso creó una oficina permanente del censo en 1902. En 1903, fue nombrado director Simeon North. Él percibía que la compañía de Hollerith estaba cobrando demasiado dinero por el uso de sus máquinas. Consecuentemente, estableció una partida de $40.000 para impulsar el desarrollo de nuevas máquinas. En 1907, el Bureau contrató a James Powers, un ingeniero mecánico de origen ruso que había emigrado al EE.UU. en 1889. En 1908, Powers desarrolló un tipo diferente de perforación de tarjeta, en el que los punzones eran eran preparados a medida que se oprimía cada tecla, y luego, cuando la tarjeta se completaba, todas las columnas eran perforadas simultáneamente. Esto redujo el desperdicio de tarjetas debido a errores de tecleo al permitir que los datos registrados permanecieran para la verificación en el teclado. Sus clasificadoras y tabuladoras utilizaban un enfoque mecánico para detectar perforaciones, opuesto a la detección eléctrica de Hollerith, para evitar infringir las patentes de éste. Asimismo, Powers eliminó la necesidad de registrar a mano los conteos de los diales mediante el empleo de contadores.
Las máquinas de Power, que usaban el mismo formato de la tarjeta de Hollerith, fueron utilizadas para procesar la mayor parte del censo de 1910, aunque más de un tercio del trabajo todavía se hizo en el viejo equipo de Hollerith.
El gobierno dio el derecho para patentar sus máquinas a Powers, y él dejó la oficina del censo en 1911 para establecer la Powers Accounting Machine Company en Newark, New Jersey. La compañía vendía una perforadora, una clasificadora que era algo más fácil de usar que la Hollerith, y una tabuladora de impresión desarrollada por W.W. Lasker. La característica de la impresión era una mejora sobre la tabuladora de Hollerith, donde los totales tenían que ser apuntados a mano. En 1914, la compañía de Powers se mudó a Brooklyn y también comenzó a incursionar en el mercado europeo. Asimismo, solicitó a CTR que le vendiera algunas de las patentes de Hollerith. Thomas Watson, el presidente de CTR, era muy sensible a problemas relacionados con las leyes antitrust americanas y aceptó la venta. Sin embargo, los términos eran muy duros: Un pago a CTR de 25 por ciento del arriendo bruto de las máquinas de Powers para una licencia que cubría sólo la detección mecánica de perforaciones de las tarjetas. La detección eléctrica no estaba autorizada. Esto dejó a Powers con costos e impedimentos técnicos tales que la compañía estuvo al borde de cerrar durante la recesión de 1921. En 1922, CTR consintió en reducir los cargos por la licencia a la mitad, puesto que Watson todavía temía la posibilidad de un juicio antitrust gubernamental si Powers debía salir del negocio.
En 1927, por medio de una serie de consolidaciones empresariales, la firma se convirtió en la Tabulating Machines Division de la Remington-Rand Corporation , la cual, en 1955, se fusionó con la Sperry Gyroscope para formar la Sperry-Rand Corporation. La Sperry Gyroscope Company había sido registrada en 1929, y en 1933, la Sperry Corporation era un holding de otras empresas pequeñas, incluso la Sperry Gyroscope, la Ford Instrument Company y la Intercontinental Aviation, Inc. En 1955 adquirió a Remington Rand, una compañía con su propia historia complicada. En efecto, Remington Rand se formó en 1927 combinando la Remington Typewriter Company, Rand Kardex Bureau, Inc., la Dalton Adding Machine Company, la Safe Cabinet Company y la Powers Accounting Machine. Sperry Gyroscope estaba interesada en Remington Rand debido al UNIVAC, el primer computador comercialmente disponible que Remington Rand produjo y entregó al U.S. Census Bureau en 1951. En ese momento, la Remington Rand era conocida principalmente por sus máquinas de escribir, aunque con la toma por Sperry en 1955, declinó el nombre de Remington y la nueva compañía fue conocida como Sperry Rand. Ésta, a su vez, continuó produciendo computadores UNIVAC. Cuando la fusión con la Burroughs Corporation en 1986, Sperry Rand había omitido la parte Rand de su nombre, y era absolutamente conocida como la Sperry Corporation.


Figura 7.


Figura 8.


Figura 9.

Las máquinas Powers (o Remington) eran similares en sus funciones a las de IBM pero tenían diferencias competitivas. Adicionalmente a algunas ya mencionadas, puede señalarse, a modo de ejemplo, la verificación de las tarjetas. Ésta se hacía, igual que en IBM, reperforando la información sobre la tarjeta ya perforada. La máquina verificadora leía los lotes y detectaba perforaciones múltiples donde había error e intercalaba una tarjeta para facilitar su búsqueda en el archivo.


Figura 10.


Figura 11.

Remington tenía una intercaladora reproductora y una intercaladora regular. Poseía, también, por supuesto, una tabuladora, la cual operaba sola o acoplada a una perforadora de tarjetas sumarias o recapitulativas.


Figura 12.


Figura 13.


Figura 14.

IBM y Remington Rand compartieron el mercado de procesamiento de datos en base a tarjetas perforadas en los Estados Unidos, lo que los economistas llaman un duopolio. En 1928 IBM rediseñó su tarjeta para usar perforaciones rectangulares que permitieron un aumento de 45 a 80 columnas para el mismo tamaño de tarjeta. Esto significó que las máquina IBM y la Powers ya no eran compatibles.
Remington Rand respondió en 1930 cambiando a un formato de 90 columnas, pero continuando el uso de perforaciones redondas. La tarjeta era del mismo tamaño que la tarjeta IBM, pero el esquema era bastante diferente. La de Remington Rand se dividía en una mitad superior (que conteía las columnas 1 a 45) y una mitad inferior (columnas 46 a 90). Cada mitad de la tarjeta tenía seis filas, numeró 0, 1, 3, 5, 7, y 9. Los ceros y los números impares fueron representados por una sola perforación en la posición apropiada. Los números pares se representaban por dos perforaciones: La fila 9 se perforaba siempre y la otra perforación se hacía en la fila del número del número deseado menos uno. Así el valor 4 sería representado a través de perforaciones en las filas 3 y 9. Las letras del alfabeto y varios otros carácteres (como la coma, porcentaje, y ampersand) se representaban por medio de combinaciones de de dos a cinco perforaciones en una misma columna.
IBM estaba en una posición relativamente fuerte cuando se produjo la Gran Depresión de 1929. Su equipo de tabulación se comercializaba bajo la modalidad de alquiler, no de venta, y el ingreso del arriendo sostuvo bastante la caída del rédito de la compañía que sólo alcanzó menos del diez por ciento de 1929 a 1932. Esto le permitió a IBM continuar con investigación y desarrollo de productos. Para evitar despidos, IBM continuó produciendo equipos y guardándolos en almacenes, esperando por la recuperación de la economía. Estas máquinas guardadas se necesitaron después de la aprobación de la Social Security Act de 1935 según la cual se creaban nuevos requisitos de registro. En 1936 comenzó la que fue denominada operación contable más grande de todos los tiempos: El sistema de Seguridad Social, iniciada con el registro de 30 millones de personas. Todos los cheques del seguro social estaban impresos en tarjetas perforadas IBM. Aunque Remington Rand también alquilaba sus equipos de tabulación, la Depresión golpeó duramente a la compañía. Al concluír aquélla, fue incapaz de dar alcance a IBM en reputación o ventas. En 1940 la ganancia de IBM era $21,7 millones, comparado a los $4,9 millones de Remington Rand, e IBM estimaba tener el 90 % del mercado de tabuladoras. Este dominio continuó durante el Segunda Guerra Mundial cuando IBM proporcionó casi todas las máquinas para el uso militar.

Curiosamente, estas dos tecnologías iban a unirse nuevamente. En 1959, la British Tabulating Machine Company Limited (Hollerith) se fusionó con la Powers-Samas deviniendo la International Computers and Tabulators Limited. Decidieron por un diseño unificado de tarjetas de 80 columnas.

Bull.
En 1922, el ingeniero danés Frédérik Bull (1882 1925) y su asociado Knut Kruesen, crean en Francia una sociedad de fabricación. En 1929, las patentes fueron adquiridas por la compañía suiza Egli. Tres años más tarde el grupo francés Caillies recompra las patentes Egli-Bull y crea “Machines Bull” la Compagnie de Machines Bull. Operó con tarjetas perforadas idénticas a las de IBM. De hecho, su codificación numérica era exactamente la de esta compañía, pero su código alfabético era distinto. Entre las características novedosas del sistema Bull se destacaba sus clasificadoras (trieuses) que permitían, por medio de un tablero, hacer el control de secuencia, de otros campos, en un archivo de tarjetas que se estaba clasificando (esto reducía la necesidad de operaciones de control manual o una pasada adicional por la intercaladora). Fueron, en las etapas tempranas de la compañía, tan rápidas como las de IBM

Es importante anticipar, que las compañías señaladas se convirtieron luego en grandes manufactureras de computadores. A pesar de las marcadas orientaciones de las tecnologías en juego, todas llegaron a competir contra todas. Adicionalmente, dividieron al mundo informático de algo más de la mitad del siglo XX, en dos conceptos prácticamente disjuntos (a pesar de los esfuerzos de hibridación realizados): el llamado registro directo, de NCR y Burroughs, y el llamado registro unitario, básicamente de IBM, Remington y Bull.

Registro directo y registro unitario.
¿Cuál era la diferencia entre ambas concepciones? Con el registro directo, la información se registraba (es decir, se imprimía) en una tarjeta de contabilidad (ledger) de una vez. La disponibilidad de la información era inmediata. En el registro unitario, la información se registraba perforando tarjetas que luego eran leídas y procesadas por un conjunto de máquinas. Una diferencia fundamental entre ambos métodos, es que en el registro unitario la información se ingresa una sola vez y puede ser tratada automáticamente a partir de allí; en el directo, tal posibilidad se pierde: La información debe ser tomada, es decir, vuelta a transcribir, cuando se requiere reusarla. Como contrapartida, la visualización de los datos siempre es inmediata en el registro directo mientras que en el unitario no, es decir, hacen falta operaciones a los archivos o a las tarjetas individuales para hacerlas manifiestas.
Elementos de peso para ese recenso histórico son dos hechos primordiales:
Primero, la informática ingresó en muchísimas corporaciones e instituciones en una de esas dos modalidades (o ambas, sobre todo en grandes corporaciones, pero, generalmente con dominancia de una de ellas). Ello estableció modos de trabajar, métodos, rutinas, etc. que (a) no han sido desterrados totalmente o (b) cuando lo fueron fue contra los modos impuestos.
Segundo, los fabricantes fueron apoyando sus desarrollos en esas tecnologías, no sólo tecnológicamente sino también comercialmente y económicamente. Nuevamente, las funciones incorporadas a estos productos (a) no han sido desterrados totalmente o (b) cuando lo fueron fue a modo de superación de los modos ya existentes.

Registro directo.
Según los Principios de Contabilidad Mecánica de NCR, las máquinas de contabilidad eran el resultado de la coordinación de cuatro principios fundamentales: escritura mecanográfica, cálculo mecánico, simultaneidad y automaticidad. Recuérdese que esta tecnología competía contra la escritura caligráfica cuya calidad dependía de las habilidades del escribiente, y un cálculo manual o asistido por sumadoras. En ese sentido, se advertía que un asiento contable y la suma previa que lo había originado no era lo mismo, lo que aumentaba la probabilidad de error.
Las máquinas de contabilidad eliminaban estas deficiencias por cuanto la impresión y acumulacíón eran simultáneas y sus totales podían usarse en forma combinada para distintos fines. Su aplicación permitía obtener:

· Saldos computados mecánicamente.
El objetivo final de toda cuenta es proporcionar el saldo de las operaciones asentadas en la misma. Las máquinas de contabilidad efectuaban automáticamente ese cálculo.
· Suma automática de los importes contabilizados.
Las cifras asentadas en las cuentas tienen siempre la doble finalidad de entrar en el cálculo de saldos y producir el total de movimientos contabilizados para asientos de concentración y control.
Las máquinas disponen de acumuladores que, al tiempo que calculan el saldo, van sumando los importes contabilizados sin requerir ninguna operación mental o manual.
adicional.
Comprobación del trabajo.
En la contabilización pueden producirse errores aritméticos al copiar importes de asientos y saldos anteriores.
Para probar la exactitud del importe de los asientos se compara el total obtenido en la máquina con la suma previa de los comprobantes. Para probar la correcta toma de los saldos anteriores se emplean diversos métodos, ajustados a las necesidades del sistema y las posibilidades de cada máquina.

En resumen, el cálculo mecánico permitía, según los manuales, reducir la tarea humana a una simple función de copiar cantidades.

Simultaneidad
Las máquinas de contabilidad permitían , como mínimo, realizar dos tareas en cada operación. Esta simultaneidad se obtiía, conjunta o separadamente, en:

· Impresión y acumulación de importe
Las cifras que se imprimen son las mismas que afectan a los mecanismos de acumulación.
· Cálculo en diversos sentidos
Un mismo importe afecta a diversos mecanismos para obtener saldos, acumulaciones horizontales, totales verticales y ecuaciones de prueba.
· Asiento de operaciones en diversos formularios
Los trabajos contables requieren registros sistemáticos y crónológicos de similar contenido.

Con los métodos manuales estas tareas se realizaban separadamente, mientras que con las máquinas de contabilidad se cumplen mediante operaciones simultáneas, con la consiguiente economía de esfuerzo y facilidad de control.

La simultaneidad en el asiento puede conseguirse por transcripción carbónica o por impresión en original simultánea o repetida.

Automaticidad
La capacidad de transferencias que poseían las máquinas de contabilidad, permitía obtener automaticidad en:

1. La Impresión. Ésta podía ser:
1.1. Completa, Parcial o Dividida.
1.2. Importes y Saldos positivos negros y negativos rojos.
2. El Cálculo. Éste se realizaba para obtener:
2.1. Acción de Suma o Resta, simple o múltiple.
2.2. Descargas y Lecturas de Totales y Saldos, positivos y negativos.
2.3. Transferencia entre Totales.
2.4. Acumulación: normal o dividida, con o sin impresión.
3. El Movimiento del Carro. Éste se realizaba en todos los sentidos:
3.1. Avance, Retroceso y Espaciamiento Vertical.
3.2. Apertura y Cierre.
4. El Gobierno de Formularios en máquinas sin carro. Mediante:
4.1. Selección de Ltnea y Columna de Impresión.
4.2. Espaciamíento Vertical.
4.3. Expulsión y Corte de Cupones.

La automaticidad, explicaban los manuales, ahorraba esfuerzo mental y fisico.


Figura 14.1

Las máquinas de contabilidad habían eliminado la posibilidad de cometer errores en los cálculos, pero subsistía la posibilidad de errores por parte del operador, cuya labor debía ser controlada.

El control debe referirse a:
· Toma de saldos anteriores.
· Anotación de movimientos

En la contabilidad manual se verifican los saldos para comprobar que:
· Se ha tomado en cuenta el saldo anterior correcto.
· Se han hecho bien los cálculos.
· Se ha copiado bien el resultado.

En contabilidad mecánica sólo se requiere verificar que el operador ha tomado bien el saldo anterior.

Los métodos de prueba pueden clasificarse en:
· Visuales.
· Globales.
· Lineales a cero.

Pruebas visuales.
Las primeras pruebas, correspondientes a máquinas de un solo totalizador, exigían el contraste visual o punteo del saldo anterior de la cuenta con la toma hecha por el operador, sin que el error fuera anunciado aritméticamente por la máquina. Por ejemplo:

Cuando se notó la dificultad que causaba la distancia para el cálculo de errores, se modificó el orden de las columnas:

Este cambio presentaba el inconveniente que los estados de cuenta enviados a los clientes llevaban el saldo anterior intercalado entre los movimientos y el saldo, produciendo confusión. Cuando las máquinas tuvieron retroceso automático, se evitó este problema tomando el saldo anterior a la derecha y retrocediendo para continuar la operatoria en forma normal.


Sin embargo, el punteo se dificultaba porque la toma del saldo estaba en distista línea que la del saldo anterior. Esto se solucionó cuando las máquinas tuvieron espaciamiento vertical automático. Tomando el saldo a la misma altura del saldo anterior, la máquia espacia y retrocede automáticamente para continuar la operación.

En máquinas con más de un acumulador es posible obtener pruebas basadas en la acumulación de cifras que permiten establecer, al finalizar todos los asientos a las cuentas, si los saldos fueron tomados correctamente. Algunos de los métodos eran los siguientes:
Suma de saldos anteriores.

Suma de Saldos Nuevos.

Prueba por doble toma de saldo anterior.

Este método tiene el inconveniente que el operador puede memorizar el saldo y cometer el mismo error dos veces. Además, no ejerce control sobre el signo positivo o negativo del saldo anterior.
Existían otras técnicas similares, como era la devolución del movimiento al tomar el saldo anterior dos veces pero con distinto signo. La devolución del movimiento podía hacerse de forma simple o acumulada, ésto último para comparar contra un total previo. Pero las limitaciones del método anterior subsisten.


Estas pruebas de doble saldo pueden hacerse a cero. Ello no elimina sus desventajas.

See pusieron en práctica otros métodos.Por ejemplo:

Prueba a cero con control de saldo y número de cuenta.
Este método prueba la utilización de la cuenta correcta y evita la doble toma mediante un saldo de control igual a la suma del saldo más el número de cuenta.

Prueba con acumulación de débitos y créditos.
Esta técnica podía hacerse sólo con prueba previa o con prueba previa y final (esta prueba final tenía, además, como objeto, controlar el funcionamiento de la máquina. El ejemplo siguiente es con ambas pruebas.

Hasta la adopción de tarjetas con banda magnética donde dicho saldo quedaba almacenado, se crearon otros mecanismos de control como fue el dígito (o los dígitos) de verificación (check digit). Este dígito se imprimía al lado del saldo y era función del mismo. Al tomarse ese saldo, como saldo anterior, debía introducirse el dígito de verificación correspondiente. La máquina entonces calculaba el dígito del saldo y lo comparaba con el ingresado: Si no había discrepancia el saldo tomado se daba por bueno.

Uno de los algoritmos típicos para calcular del dígito de verificación DV, llamado por suma de productos, era el siguiente:

DV = mod10 (å(i = 1, n) di * wi)

Donde n es el número máximo de dígitos del campo de saldo, di es el i-ésimo dígito de dicho campo, y wi es el i-ésimo elemento del esquema de pesos (por ejemplo, {0, 1, 0, 1,...} o {1, 2, 3, .....}, etc}. Esto intentaba minimizar tramsposiciones de dígitos en la transcripción del saldo anterior.
Otro de los módulos típicos era el 11, pero a medida que las máquinas se sofisticaron electrónicamente, otros módulos fueron utilizados, en general números primos (97, por ejemplo), lo que llevó a utilizar más de un dígito de verificación.
El otro algoritmo popular que existía era por suma de dígitos. En este caso:

DV = mod10 (å(i = 1, n) f(di * wi))

Donde f(di * wi) es igual a la suma de las unidades más las decenas del resultado de la multiplicación di * wi.

Las registradoras contaban con un acumulador ingresos de suma no restaurable que permitía un control efectivo de la operación de la registradora. Así, el valor de este acumulador tomado al principio del día, más el total diario de la registradora, más los retiros de caja, daba el nuevo valor de este acumulador. Este acumulador era lo que hoy se denomina wrap around, es decir, segúia sumando una vez que llegaba a su valor extremo. Esto traía, a veces, dificultades de otro tipo, pues un valor de nueve (9) en la posición de extrema izquierda de un acumulador implicaba que se trataba de un valor negativo. La cantidad de dígitos de los acumuladores era suficientemente grande para que esto sucediese después de mucho tiempo (en general, años). Sin embargo, las máquinas con monedas mucho más débiles que el dólar, alcanzaban esa indeseable situación en un tiempo mucho más corto.

Más allá de los beneficios enunciados, el registro directo contaba con el beneplácito de los contables de la época porque la información siempre disponible de modo visible. Sólo se requería seleccionar la tarjeta cuya información se deseaba conocer y el detalle y/o los saldos estaban allí, a simple vista. Esta característica fue tan importante que permitió la supervivencia del sistema no sólo contra el registro unitario, sino, posiblemente hasta principios de la década de 1980, contra computadores. Era común encontrar sistemas en paralelo entre éstos y sistemas basados en máquinas de contabilidad. Algunas aplicaciones, como la nómina, por ejemplo, solían no ser llevadas por computador sino que permanecían en el dominio de estos sistemas.
Había, además, una simbiosis entre contable y máquina, de modo tal que los procedimientos de auditoría estaban continuamente presentes, casi podría decirse, desde el diseño. Un número consecutivo de transacción generado por máquina se imprimía, por ejemplo, a nivel de asiento en una cuenta, en un diario de auditoría (journal) y en la validación del comprobante original. Esto producía, automáticamente, lo que se denominaba una pista de auditoría, que permitía reconstruir la historia de las operaciones.

Se dice, contra las explicaciones formales, que esta persistente lealtad de los contables tuvo como respuesta por parte de IBM la creación del ingeniero de sistemas, inicialmente un graduado de cualquier carrera de ingeniería, entrenado por la firma en análisis y programación.
Con el correr del tiempo, las máquinas de contabilidad fueron incorporando otros dispositivos (cintas de papel perforadas, por ejemplo, particularmente en los productos de Olivetti y Friden, dos compañías europeas) al punto que en las postrimerías de la tecnología eran verdaderos ordenadores realizando funciones tradicionales de máquinas de contabilidad (NCR 399 o NCR 499, por ejemplo).

Figura 14.2

Registro Unitario.
El registro unitario no registraba directamente los datos en registros visibles (ledgers), sino que para poder reutilizarlos los registraba inicialmente en tarjetas de cartulina standard que eran perforadas. Por supuesto, esto mediatizaba la información final que podía leer un usuario. Los datos perforados en tarjetas, las cuales, a su vez estban en archivos, no eran inmediatamente disponibles a los usuarios del sistema.
La operación comenzaba con la perforación de las tarjetas. Como ya se dijo, éstas disponían de 80 columnas para registro en el sistema IBM y 90 en el sistema Remington. En el sistema IBM, en cada columna utilizada de la tarjeta se perforaba un carácter numérico utilizando diez niveles de perforación de 9 a 0, o un carácter alfabético utilizando nuev niveles numéricos de 9 a 1, el cero (en éste caso sin su valor numérico) y dos niveles adicionales, 11 (denominado también “x”, sin tener absolutamente nada que ver con el carácter x) y 12, llamados de zona. En los campos numéricos la perforación 11 determinaba el signo negativo del campo. Cuando la tecnología estuvo estabilizada, las perforadoras (IBM 029, por ejemplo) podían imprimir los caracteres perforados en la misma tarjeta. También existía una máquina (IBM 557) que podía hacer ese trabajo. La razón de esta operación era que las tarjetas podían funcionar en ciertos casos como documentos y los usuarios debían poder leerlas. Un operador entrenado no requería, normalmente, de esta interpretación.
El lote de tarjetas perforadas se leía en otra máquina idéntica en su exterior a la perforadora. Se trataba de la verificadora (por ejemplo, IBM 059). El operador volvía a transcribir la transacción original y si había discrepancia, al tercer intento, la máquina hacía una muesca en la columna discrepante. En cambio, si la tarjeta no discrepaba, la muesca se hacía en el borde derecho de la misma.


Figura 15.


Figura 16.


Figura 17.


Supongamos que se desea hacer una facturación utilizando este sistema. En las dos figuras siguientes se aprecia la factura con el lote de tarjetas que le da origen y el diagrama de flujo para dicha operación.

Figura 17.1.
Figura 17.2.

Vamos a seguir paso a paso el flujograma pero destacando los elementos que intervienen en la factura utilizando comentando un ejemplo que se encuentra en Dock, páginas 84-88.


La operación 1 es perforar y verificar una tarjeta por cada línea del pedido. El diseño es el siguiente:

Lo que está en color dorado es lo que se perfora manualmente (o se deja deliberadamente en blanco sin que vaya a ser perforado luego. Por ejemplo la columna 80 no se perfora para establecer una condición de no-x para ese tipo de tarjeta). Sí se perfora una x (11) en la columna 1 correspondiente al código de tarjeta. Por esa razón, llamamos a este archivo x1.
Lo que esta resaltado en gris será perforado durante la operación posterior por otras máquinas. Lo que está en blanco es irrelevante para la facturación. En el diseño está indicado el número de columnas que ocupa cada campo. El detalle está en la siguiente tabla.

Código
Nombre Completo
Cantidad de dígitos
De columna a columna
CT Código de tarjeta
1
1/1
Nº Orden Número de orden
5
2/6
Fecha Orden Fecha de la orden
6
7/12
M Mes
2
7/8
D Día
2
9/10
A Año
2
11/12
Nº Vend Número de vendedor
2
13/14
Nº Clte Número de cliente
5
15/19
Est Estado
2
20/21
Ciu Ciudad
3
22/24
Cant Cantidad
4
25/28
Desc Art Descripción del artículo
18
29/46
Nº Art Número de artículo
5
47/51
PU Precio unitario
5
52/56
CU Costo unitario
5
57/61
Mto Vta Monto de la venta
6
62/67
Mto Cto Monto del costo
6
68/73
Ut Bru Utilidad bruta
6
74/79
x Perforación x (11)
1
80/80


En la operación 2, se clasifican las tarjetas por número de artículo. Esta operación de clasificar se hacía con unas máquinas llamadas clasificadoras (por ejemplo, la IBM 082). Las tarjetas se pasaban, columna por columna del campo por el cual se clasificaban), comenzando por la posición de extrema derecha. La columna pasaba frente a una escobilla que, por contacto eléctrico, abría una ruta al casillero correspondiente al número perforado. El operador recogía los lotes de los casilleros, cambiaba la posición de la escobilla y repetía el proceso.
En este caso el operador hará 5 pasadas, comenzando por la columna 51 y concluyendo en la 47.


Figura 18.

La operación 3 es intercalar el maestro de artículos (Nx1) con el lote de tarjetas perfectamente clasificada por número de artículo, con los siguientes datos:
Los datos que interesan en la maestra de artículo son.

Número de Artículo Descripción Precio Unitario Indicador de Maestra

La operación se realiza en una máquina llamada intercaladora (IBM 087, por ejemplo). La máquina posee dos alimentadores, uno primario, con precedencia, y otro llamado secundario. Ambos lotes clasificados por número de artículo, las maestras en el alimentador primario, la operación coloca cada maestra de artículo (Nx1) seguida por las tarjetas del mismo artículo llamadas de detalle (x1).
La operación 4 es resolver problemas de tarjetas de detalle sin maestra y restaurar el lote una vez corregido el problema.


Figura 19.

La operación 5 consiste en perforar en la tarjeta de detalle la descripción del artículo y el precio precio unitario. Ello se hace con una máquina llamada reproductora (IBM 559, por ejemplo). En un tablero externo se fija, mediante conectores, de qué columna de la tarjeta maestra se copiaba a qué columna de la tarjeta detalle. La máquina detectaba tarjeta maestra por no perforación de x en la primera columna.

La operación 6 era separar mediante la clasificadora las tarjetas maestras de las de detalle. La columna por la clasificadora es la 1: Las de detalle van al casillero 11; las maestras al casillero correspondiente a la perforación que tenga en la columna 1 o al casillero de rechazo si no tiene perforación.

En el paso 7, se realiza la multiplicación de la cantidad por el precio unitario para obtener el monto de la venta. La operación se hace mediante la calculadora (IBM 602, por ejemplo). La máquina opera del siguiente modo: Al leer una tarjeta, se disparan 20 pasos de programa. Cada paso de programa emitía un impulso que activaba funciones para ser aplicadas a campos seleccionados mediante un tablero externo con conectores.



Figura 20.

En la operación 8, se clasifica este lote por número de cliente.
El paso 9 es intercalarlas contra las maestras de clientes. En este caso hay tres tarjetas maestras por cada cliente, con perforación 1, 2 y 3, respectivamente en la columna 1 y no x (11) en ella. La primera tarjeta es para el nombre, la segunda para la dirección y la tercera para la descripción alfabética de la ciudad y el estado.
La operación 10 es resolver los problemas que causan las tarjetas de detalle sin maestra y reintegrarlas al lote.
La operación 11 tiene como fin perforar datos que no se utilizan en la factura pero sí en otros procesos. Estos campos son los de Estado y ciudad. La operación implica un ahorro de 5 columnas que no deben perforarse manualmente.
En el paso 12, el lote de maestras con sus correspondientes de detalle se lleva a una máquina impresora (IBM 407, por ejemplo). Esta máquina posee un tablero interno donde se señala con conectores qué columnas de la tarjeta, hasta 80 columnas, se imprimrán en qué posiciones de impresión (hasta 132 posiciones). El espaciado vertical se regula mediante un loop de cinta de papel solidario con el avance los formularios continuos correspondientes a las facturas. La máquina suma y permite la producción de tarjetas sumarias mediante el acoplamiento de una reproductora. En el ejemplo, las sumarias van al proceso de cuentas por cobrar.
Distinta jerarquía de totales estaba disponible, regulada ésta por lo que se denominaba corte de control, es decir una diferencia en la secuencia de dos conjuntos consecutivos de tarjetas. La impresión también tenía dos modalidades: listado, donde cada tarjeta era impresa, o tabulado, donde sólo se imprimían las líneas de totales.


Figura 21.


Figura 22.

La operación 13 consiste en separar las maestras de las tarjetas detalle restituir los archivos.

Uno de los mecanismos más importantes que poseían estas máquinas (las controladas por tablero) eran los selectores. Estos dispositivos electromecánicos hacían la función de la bifurcación condicionada (si condición, entonces acción 1; de lo contrario, acción 2). Un impulso entraba al selector por una posición llamada “común”. Si no había ninguna condición presente, el impulso salía por una posición denominada “normal”. Pero si la condición se verificaba (por ejemplo la existencia de una perforación 8 en la columna 20 de una tarjeta), el selector se “picaba” (fonética similar a pick up, levantar) o energizaba y el impulso que entraba por “común” salía por “transferido”.


Figura 23.

El sistema descripto era utilísimo para manejar grandes volúmenes de información de modo automático. Debe recordarse que su primera aplicación fue en censos. Pero era necesario esperar la producción de resultados impresos; los resultados intermedios eran un arcano para los usuarios del sistema. De allí la competencia contra el sistema de registro directo. La visibilidad inmediata del record fue tan importante que bien adentrada la era de la computación, me atrevo a decir hasta cerca de la década de 1980, aún competían, aunque en franca ventaja, computadores contra sistemas de máquinas de contabilidad. Para esa época ya los ordenadores estaban terminando de abandonar la herencia dejada por la informática tradicional (procesamiento en lote (batch) o secuencial, por ejemplo), pero la mediación de una pantalla para ver un registro en un disco duro aún levantaba suspicacias. Por absurdo que eso nos parezca hoy en día, la suspicacia no estuvo del todo infundada: la cantidad de fraudes que se realiza por computador es considerable.

Su influencia en la incipiente informática computarizada es enorme. Los archivos de tarjetas ahora eran cintas magnéticas que se trabajaban secuencialmente, se clasificaban e intercalaban (para lo cual se crea un programa utilitario de clasificación, sort-merge), se hacía algún cálculo con su información y se imprimía. La lógica de los sistemas de registro unitario electromecánicos está presente en el modelo de trabajo de la nueva tecnología. Todo el procesamiento en lotes (batch) tiene su origen allí. Los records son fijos y de tamaños similares o iguales a los de la tarjeta perforada. Es necesario crear un lenguaje para que la inversión humana en equipos convencionales no se pierda (con los consiguientes problemas de pérdida de lealtad al proveedor de los equipos). IBM produce entonces RPG, que no es propiamente un lenguaje sino un generador de reportes.
El acceso directo es posterior, e incluso llega con alguna resistencia: La idea del archivo secuencial indexado (indexed sequential), que se accesaba directamente, pero que era secuencial. Lo mejor de dos mundos. El time sharing también es posterior. Aquí, aparte de los problemas técnicos para su implantación, aparecen problemas económicos: Era muy costoso en ese momento, en tiempo de utilización, costo de oportunidad y monetario, utilizar un computador para una tarea menor (así había sido tradicionalmente, como una actividad mecanográfica), como era la entrada de datos.



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